Jacques-Aurélien Marcireau, Co-Head of Equities
OVERFLOW TEMÁTICA
Hace casi tres años que el tema de la IA domina claramente la actualidad de los mercados financieros, con una proliferación de contenidos y análisis. Sin embargo, nunca ha resultado tan difícil emitir un juicio pragmático sobre su potencial y sus avances.
La confusión actual obedece a tres factores: por un lado, la tecnología avanza a una velocidad asombrosa. Todavía recuerdo que en 2019 consulté el libro Architects of Intelligence: The truth about AI from the people building it, una recopilación de 23 largas entrevistas con los especialistas en IA más prominentes. Es evidente que los recientes avances han tomado a todo el mundo por sorpresa, incluidos los directivos de Meta, Microsoft o Elon Musk.
Desde entonces, y este es mi segundo punto, la guerra verbal que libran los principales empresarios de la tecnología está llena de exageraciones, superlativos o incluso mentiras o manipulaciones para dar la impresión de ser el operador de referencia. Si la normativa financiera en cuanto a los fundamentos y la contabilidad de su empresa es muy estricta, las «declaraciones prospectivas» solo comprometen a quienes las escuchan. Por tanto, la desinformación impera por todas partes. Las enormes cantidades de dinero invertidas en inteligencia artificial no tienen precedentes en la historia de la humanidad y ya ascienden a varios cientos de miles de millones de dólares, lo que se suma a la vertiginosa cantidad de palabras.
Por último, la combinación de los dos primeros puntos cuestiona de manera aguda nuestra relación con el futuro, la relevancia de nuestras competencias, la organización de nuestras sociedades, sin olvidar la educación de la nueva generación. Dependiendo de su trayectoria, esto puede generar entusiasmo o ansiedad, pero en ningún caso deja indiferente.
INVERTIR EN LA ACTUALIDAD
Avances rápidos, discursos exponenciales junto con inversiones sin precedentes por parte de los hombres más poderosos del planeta, todo ello trastocando nuestra visión del mundo: esta es la receta para sentir el famoso FOMO (Fear of Missing out), o miedo a perderse una oportunidad de inversión.
Y, sin embargo, las declaraciones llenas de certezas que nos inundan a diario provienen de las mismas mentes que no vieron venir los cambios recientes. ¿Han desarrollado el don de la clarividencia en 24 meses? La historia del capitalismo y de sus burbujas está llena de episodios en los que brillantes empresarios quemaron fortunas en proyectos que finalmente incumplieron lo que prometían.
LO QUE HACEMOS EN NUESTRAS CARTERAS
Hace casi diez años que diseñamos un fondo dedicado a los macrodatos (big data), el combustible esencial de la inteligencia artificial.
Estamos plenamente convencidos de que las empresas ágiles desde el punto de vista tecnológico y que disponen de conjuntos de datos propios a escala serán grandes beneficiarias de la revolución en marcha y buenas inversiones. También habrá que seguir de cerca a las empresas de software verticalizado (especializado), líderes de la nube en su terreno.
Actualmente sería fácil para nosotros promover el tema de la IA.
Preferimos promover la mesura. Más que nunca, actualizar nuestras hipótesis de trabajo, verificar la veracidad de las declaraciones, probar la viabilidad de las hipótesis y la rentabilidad de la inversión esperada es fundamental para seguir actuando con racionalidad en este entorno. En un mundo en el que la gestión pasiva y cada vez más operadores del mercado ya no hacen este trabajo, consideramos que es sin duda el mejor factor de valor añadido que podemos activar para nuestros inversores.